Enfermé para sanar...

¿Y si nos dijeran que en caso de transitar alguna enfermedad podemos sanarnos o, que si no la transitamos por el momento, podemos llegar a hacerlo en un futuro?

¿Seguiríamos viviendo como hoy?

¿Qué cosas cambiaríamos?

A la mayoría de nosotros nos ocurre que, cuando nos encontramos bien, no vemos la necesidad de cambiar el estilo de vida que llevamos, de lo contrario, cuando por el momento nos diagnostican alguna enfermedad, parece que el mundo se nos viniera abajo y de un momento a otro queremos hacer lo que sea para remediar la situación. Lo que sea por volver a recuperar nuestra salud.

Hoy me encuentro escribiendo con el fin de contar mi historia y de hacer énfasis en la importancia de prevenir, de CUIDARNOS, sin tener que llegar a ser diagnosticados con alguna enfermedad.
Mi nombre es Pilar Otero, soy de Florida, Uruguay y tengo 18 años. A los 10 años me diagnosticaron diabetes tipo 1, debido a un pico de stress que bajo mis defensas y por ende, luego tuve una gripe de aproximadamente 3 semanas donde aun ingiriendo una increíble cantidad de antibióticos, no lograba recuperarme.

Debo decir que mi actitud frente a las situaciones y la manera en que ingería las emociones no era la apropiada. Creo, que a eso se debe mi pico de stress a tan poca edad.

El hecho es que fui diagnosticada con tal patología y desde ese preciso momento decidí no bajar los brazos, no ser una más de las mil diabéticas/os que estaba acostumbrada a escuchar; que condicionan su vida por la enfermedad, haciendo que la calidad de la misma empeore a medida que transcurre el tiempo y terminar, quizá, con problemas en algún miembro (lo cual se suele asociar a la diabetes).

Me convencí también de que yo no SOY diabética sino que TRANSITO una diabetes.

Para poder lograr ello, decidí acercarme a la meditación, buscar un poco más allá de la medicina tradicional donde solamente me hacían sentir cada vez más limitada en un proceso de diabetes que se agravaría cada vez más.

Una vez que tome la decisión, el universo solo me fue llevando por el camino que tenía que transitar.

A los 13 años, tuve la bendición de cruzarme con el libro “Hay una cura para la diabetes” del Doctor Gabriel Cousens, el cual me introdujo en el mundo de la alimentación vegana y viva por primera vez, a través de sus sabias enseñanzas.

A partir de ese momento, comencé a tener otro entendimiento sobre la comida, donde ésta no cumplía el rol de satisfacerme solamente, sino de sanarme.

Empecé a entender que mis valores de glicemia SÍ dependían de mí. Que si me lo proponía, podía llegar a disminuir la cantidad de insulina que me inyectaba, y, que mi calidad de vida estaba completamente en mis manos.

En medio de ello, a mis catorce años, tuve la oportunidad de asistir a un curso llamado “Camino a la sanación” en el Centro Chopra en San Diego, California.

Desde ahí cambio completamente mi forma de pensar y de ingerir emociones. Reafirme el potencial que tenía adentro para vivir, sintiéndome como vine al mundo a hacerlo: PLENA,LIBRE,CON ENERGIA,CON GANAS DE REIR…en fin, con ganas de vivir, de hacer lo que sentía que había venido a hacer.

Si pensamos un segundo en ese estado de plenitud total, pensamos seguramente que es inalcanzable, o que quizás, solo lo puede lograr alguien “especial”, alguien que tuviera mucha fuerza de voluntad, lo cual no nos creemos preparados.

Indudablemente, cualquiera de esas afirmaciones sería correcta si pensamos en triunfo como resultado del esfuerzo máximo, casi inhumano, o si nos encontramos separados, de uno mismo pero también de la naturaleza.
Y AQUÍ INTRODUZCO LO PRINCIPAL DE ÉSTA HISTORIA: el momento en que me di cuenta de lo muy separada que había estado de mí y de mi entorno, es decir, la poca comunicación que había sabido tener con mi cuerpo, lo poco que lo había escuchado.

Entendí entonces, el motivo por el cual había sido diagnosticada con diabetes. Mi cuerpo, mi mente y mi alma, habíamos estado totalmente separados entre sí y al mismo tiempo de la naturaleza.
QUÉ MARAVILLOSO FUE SABER LA CAUSA DE LA ENFERMEDAD PARA PODER ASÍ SABER COMO TRATARLA.

Retomando mi cambio de alimentación, debo admitir que al principio pase por una etapa de frustración ya que al leer el título del libro, “Hay una cura para la diabetes”, me auto-convencí de que la cura iba a ser inmediata, y, al ver que mis valores de glicemia no disminuían, pase por una desmotivación en donde me encontré pensando “¿¡Para qué estoy haciendo esto!?”.

Luego entendí que la salud es un todo no solo la parte alimenticia, y, que mi obsesión por la cura, no me permitía confiar en lo que recién iniciaba y darle tiempo, a mi páncreas, para que se desinflamara. Me ponía en un estado tenso que lógicamente aumentaba mi glicemia.

Me propuse desde ese momento como objetivo el mejorar mi calidad de vida, SIN SER LA META LA CURA DE LA ENFERMEDAD. Si se daba, estupendo, PERO NO ERA MI OBJETIVO.

Una vez que cambie eso, mis valores comenzaron a estabilizarse y la cantidad de insulina que utilizaba fue disminuyendo con el tiempo.

Por supuesto que transite y aun transito, períodos donde mi glicemia tal vez está un poco más alta y entiendo que no debo “culpar” la comida ni rendirme, sino que seguramente, tengo que tratar alguna emoción que me está afectando. INCREÍBLEMENTE FUNCIONA.

La importancia, entonces, es focalizar nuestra atención en lo puntual del problema que se nos está manifestando.
Hoy por hoy, me encuentro utilizando menos de la mitad de insulina en mi tratamiento que en el comienzo y mis valores de glicemia son, en general, normales.
Sin duda, todos los días aprendo algo nuevo y conozco mi cuerpo un poco más. La cuestión era querer recuperar esa falta de comunicación que había en mí, lo cual me lo propuse y así fue.

Soy testimonio actual de la mejoría al cambiar una alimentación carnívora a una crudivegana, y, estoy completamente convencida de que las enfermedades no son condicionales, sino que por el contrario, vinieron a mostrarnos que íbamos por mal camino. No estábamos siguiendo o cumpliendo nuestro propósito en la vida, ni tampoco entendiendo el porqué de la enfermedad.
Me siento hoy completamente agradecida de la diabetes y de haberme cruzado con gente tan increíble en mi camino como lo fue la Dr. Cecilia Vitola, quien encamino aún más mi vida, y, apoyo en decisiones importantes como lo fue el querer dedicar mi vida a difundir todo esto que tanto me gusta (meditación, yoga y alimentación consciente). Comprobé en mí que funciona.
Ojala todos sepan encontrar ese motivo, del por qué de las situaciones que nos tocan afrontar y poder sacar provecho de ellas, transformándola en la oportunidad más grande de nuestra vida.

Pilar Otero