– Trust the process –

Me llamo Carolina, tengo 25 años, y esta es mi historia de transformación.

Desde la adolescencia sufrí de rosácea. Al principio muchos granos, luego más bien irritación y rojez constante. Desde un primer momento consulté con distintos dermatólogos. Me recetaban cremas y me mandaban tomar ANTI-bióticos, algunos de los cuales me bajaban la irritación, pero cuando terminaba el periodo de ingesta volvía, incluso hasta peor de cómo estaba antes. No tenían claro como tratarme, y todos me planteaban distintos tratamientos tópicos, aunque había algo en lo que si concordaban y me repetían siempre: la rosácea es un enfermedad crónica incurable. Honestamente nunca me lo cuestione, si me lo decía un médico es porque así sería, o no?.

1pixel 2pixelEn mayo de 2018 tuve el peor y más duradero brote de rosácea de mi vida. Nada me lo calmaba. Los médicos me miraban como bicho raro, me mandaron tomar corticoides para bajar la inflamación, seguir probando cremas. Porque así me decían ellos; “proba y ves” con esta, y sino con esta otra. Estaba muy enojada y triste a la vez, nunca un empuje de rosácea me había durado tanto y había sido tan doloroso, y no había cómo calmarlo. Dolor, calor, picazón.
Durante ese período empecé a sentir una conexión entre mi panza y mi piel. Cuando más mal me sentía, más irritada estaba. Nunca había observado esta conexión, quizás también porque siempre me medicaban para tapar los distintos síntomas. La medicina occidental nunca le dio atención a este sentir, el dermatólogo me mandaba al gastroenterólogo, y viceversa.

En agosto de 2018 tuve mi primer consulta con Ceci Vitola. La conocía por la tele, y siempre me atrajo mucho su enfoque holístico. Le conté mi caso, y no le pareció una locura esa conexión que sentía. Al contrario, desde un primer momento me explico que somos un todo, una entidad orgánica, todo esta relacionado.
Lo primero que retiré fue el gluten y los lácteos, a cero. Carnes no consumía porque en ese momento era vegetariana. A la semana mi cara era otra completamente, claro que no estaba del todo curada, pero fue una señal de que el camino era por ahí.

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Continué mi tratamiento con Ceci, desintoxicando mi organismo y aprendiendo a comer de nuevo. Porque no se trataba solamente de retirar lo que me hacia mal, sino también de incorporar muchos alimentos maravillosos que yo no consumía. Realmente fue aprender a comer de nuevo. Es un nuevo mundo, el cual no nos enseñan, no estamos acostumbrados. Incorpore alimentos que jamás había ni sentido nombrar.

Siempre un pasito más, incorporado nuevas cosas y aprendiendo realmente del poder de los alimentos. En el momento no me daba cuenta, simplemente iba un paso más hacia eso. Hoy mirando para atrás me doy cuenta que esos pasos que fui dando no fueron hacía un lugar sino hacia mi misma. Hacia dentro. Hacia lo que soy, hacia lo que somos.

Con Ceci aprendí el poder que tenemos en ese acto tan normal y cotidiano que es alimentarse. Somos magia. El cuerpo es capaz de curarse a si mismo si creamos las condiciones necesarias para ello. Cuando sos consciente de que cada alimento que elegís va a conformar tu estructura conectas con vos mismo. Hay una relación directa entre la calidad de lo que comemos y la calidad de nuestra salud, emociones y pensamientos.

Lo lindo de mi historia no termina ahí. Todo esta transformación tuvo un efecto colateral en mi familia. Todos adoptamos el mismo estilo de alimentación consiente, y los resultados fueron notorios. Mi papá curó su psoriasis, y actualmente su vitiligo está pigmentando. Sólo con un cambio de alimentación, sin medicamentos. Tengo una hermana con Asperger, que ahora mira a los ojos al hablar, y expresa sus ideas y emociones más libremente y con un lenguaje más fluido.

Agradezco haber tenido ese brote, agradezco que nada me lo calmara, agradezco la frustración que sentía. Sin nada de eso, nunca me hubiera cuestionado muchas cosas de las que hoy agradezco conocer.

“Voy a volar” dijo el gusano.3pixel
Todos se rieron.
Excepto la Mariposa.

Ojalá despliegues tus alas bien alto y nunca te falte la confianza en vos mismo para transformarte.

Carolina.