Estamos viviendo un tiempo sin precedentes. Tiempo de inseguridades varias, con un llamado a  “cuarentena” en tiempos de Cuaresma. Un tiempo para parar y ser sensatos, mantener la calma, cuidarse y también cuidar.

Crisis, cambio, incertidumbre. La amenaza la sentimos a flor de piel: amenaza para nuestra salud, familias y amigos,  para nuestra economía, el país y el mundo entero.

Se nos llama a volver a casa, a no salir y extremar las medidas de higiene. Mientras escribo esto se me viene a la cabeza la frase: “uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde”. Entonces éste puede ser un buen tiempo para valorar lo que tenemos y que ese volver a casa también implique volver a la cocina, descansar solos o acompañados, hacer todas aquellas actividades domiciliarias que antes nos quejábamos de no poder hacer por falta de tiempo. Pero ante todo volver a nosotros mismos. Volver para recordar que no estamos separados de lo que nos rodea y que todo repercute en todo.

Hoy la naturaleza y la sociedad entera nos necesita en casa. Aislarnos nos cuesta, pero ¿acaso ya no estábamos en cierta forma aislados antes? Esta situación no hizo más que ponerlo en evidencia, pero en su mayor expresión. De pronto este virus que no discrimina entre etnias, ni estratos sociales, ni países, ni ideologías políticas,  ni religiones, y viene para hacernos valorar la libertad, el abrazo y el contacto más allá de las pantallas, pero sobre todo, para valorar la salud.

Nuestro bien más preciado, la salud, hoy está corriendo riesgos y nos vemos obligados a parar, a mirarnos y a cuidarnos. Esta pandemia puede sacar lo mejor de nosotros o lo peor. Tomar esta crisis como oportunidad de cambio es la clave.

 

PARA CUIDAR Y CUIDARNOS:

Pacientes, amigos y familiares preguntan “¿Qué hacemos?” Hay mucho por hacer, tanto para reducir el riesgo de infección,  como para reducir la propagación de la misma. Tomar conciencia y ser responsables es fundamental.

MEDIDAS EXTERNAS

Son las más conocidas y en las que no podemos dejar de hacer hincapié.

  • El virus es fácilmente combatible con agentes de limpieza antibacterianos; agua con jabón,  alcohol, cloro, y agua oxigenada. El lavado de manos deberá ser constante durante 20 a 30 segundos.
  • Tener precaución al toser y estornudar para no propagar el virus.
  • Es importante la desinfección de elementos de uso diario. 
  • Proteger  a aquellos en riesgo es nuestro deber. Apoyarlos con alimentos y suministros.
  • Mantener el  distanciamiento social y la cuarentenaAl reducir la velocidad de propagación o “aplanar la curva” ayudamos a reducir la carga sobre los sistemas de atención médica, los hospitales y las camas de CTI. Esto resulta fundamental para que quienes realmente cursen una infección grave tengan una asistencia acorde a sus necesidades.

 

MEDIDAS INTERNAS

Apoyar al sistema inmunológico; un sistema  tan perfecto y poderoso que es capaz de combatir el virus. 

La inflamación es la madre de todas las enfermedades crónicas y traduce la puesta en marcha del sistema inmune. 70% de nuestras células de las defensas están en el intestino. De ahí la importancia de abastecer nuestro organismo con alimentos reales que provean de nutrientes necesarios a estas células para que nos defiendan, y no sólo de este virus. Previniendo al COVID19 estamos previniendo otras infecciones y patologías, entre ellas el cáncer. Si la enfermedad está instalada, colaborando con el sistema inmune y respetándolo, es más probable que la recuperación suceda sin complicaciones.

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El alimento como medicina

La ansiedad, la angustia, el miedo y las emociones tóxicas abundan. Es un óptimo momento para apostar al cambio; no solo para fortalecer nuestro querido sistema inmune que se deprime con estas emociones, sino también para tomar consciencia de como influyen nuestras elecciones alimentarias en la calidad de nuestros pensamientos y estado anímico. Tiempo de experimentar que sucede cuando nos damos la oportunidad de comer comida con vida, con colores, sabores diferentes y texturas desconocidas.

  • Alimentos fermentados para apoyar la microbiota son un gran back up de defensas: chucrut, kimchi, kéfir, kombucha, vinagre de manzana, yogur de leches vegetales.
  • Agregar ajo y cebolla a las comidas, ya que son antisépticos. Pacientes con intestino  irritado abstenerse.
  • Aumentar el consumo de frutas y vegetales coloridas ricos en vitaminas C, A y fitonutrientes. Repartirlas a lo largo del día para mantener los efectos de los nutrientes. Rotar el alimento, no comer siempre lo mismo de manera de evitar sensibilidades alimentarias. Optar por vegetales de hoja verde, crucíferas (coliflor, brócoli, repollitos  de Bruselas), cítricos, frutos rojos, palta, nueces, aceite de coco y semillas.
  • Antiinflamatorios naturales: jengibre, cúrcuma, aloe. Se pueden agregar a las sopas y jugos. Shots antiinflamatorios (mirar en la web)
  • De reconocer que algún alimento inflama o distiende el abdomen se recomienda evitarlos.

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Otras recomendaciones importantes: 

  • Buen descanso. No solo es casi imposible tener buen humor y tomar decisiones conscientes cuando no dormimos bien sino que para el sistema inmunológico el descanso es primordial. Acostarse temprano, evitar las pantallas tan utilizadas en los últimos días media hora antes de dormir, no consumir estimulantes (café, mate, bebidas cola) que impidan un sueño reparador. Recurrir a las respiraciones profundas, y otras técnicas de relajación si se tienen dificultades para dormir (té de manzanilla, toronjil, valeriana, entre otros).
  • Practica meditación, yoga, Qi Gong, Tai Chi: estas prácticas disminuyen los niveles de estrés, nos conectan con nosotros mismos y despiertan emociones benéficas. Tanto el estrés como el miedo aumentan la susceptibilidad a las infecciones virales. Aprovecha que muchos profes y terapeutas están subiendo a las redes sus prácticas.
  • Hacer ejercicio regularmente. El ejercicio leve a moderado (durante aproximadamente 30-45 minutos) ayuda a estimular el sistema inmunológico. Evitar el ejercicio exhaustivo, ya que al contrario de fortalecerlo lo debilita.

 

INFORMACIÓN MÁS CONOCIDA QUE ES NECESARIO RECALCAR

Ya es sabido por todos que COVID-19, la enfermedad viral causada por el virus SARS-CoV-2, es una pandemia global. Individuos añosos, con enfermedades crónicas son más susceptibles. Quienes toman inmunosupresores, los que están en tratamiento oncológico, asmáticos y alérgicos severos también forman parte de este grupo vulnerable al que debemos proteger.

Hasta la fecha (y está cambiando a diario) se sabe que:

  • COVID-19 es causado por un virus que surgió de Wuhan, China.
  • Al tratarse de un virus nuevo en la población humana sin inmunidad para el mismo nos vuelve a todos susceptibles
  • Si bien es de muy fácil transmisión, puede sobrevivir en superficies hasta 72 horas apróx. 
  • Individuos infectados pueden transmitir el virus de 2 días a 14 días luego de la exposición, de ahí la importancia del distanciamiento social.
  • Hasta el 80% de las personas infectadas tienen síntomas leves o ningún síntoma.
  • Los síntomas varían como cualquier gripe dependiendo del paciente los más típicos son fiebre, tos seca y fatiga,  no tanta secreción nasal. Dolores de garganta y de cabeza también. Los estornudos no son frecuentes pero sí pueden contagiar.
  • Ya vimos que la población de mayor riesgo es la mayor de 70 años, individuos con una patologías crónicas (diabetes, enfermedades cardíacas, cáncer, enfermedades pulmonares y fumadores), los trabajadores de la salud y quienes toman inmunosupresores (comúnmente utilizados para enfermedades autoinmunes, cáncer y rechazos de trasplantes).

Importa aclarar que estos individuos comparten un denominador común que es el debilitamiento del sistema inmunológico, fundamental tanto para prevenir como para curar una vez que se haya contraído el virus.

El mundo necesita calma, y elevar nuestra frecuencia es de vital importancia. Ser testimonios, vibrar en el autocuidado y el cuidado a los demás, dejar de ver y promover noticias tóxicas que de nada ayudan sino que potencian más esa emoción que tanto nos disminuye: el miedo.

Démosle a nuestro sistema inmune lo que necesita para sanar, démosle a nuestro ser lo que necesita para sanar.

Saludos cálidos,

Dra. Cecilia Vitola