El azúcar es la droga preferida por la sociedad, y a pesar de ser una de las sustancias más dañinas que podemos ingerir, se encuentra firmemente instaurado en lo que consumimos día a día.

Del azucarero a las sopas light, el azúcar está en todos lados. No solo en lo dulce, sino también en los productos “salados”; un poquito en salsas y aderezos, otro tanto en la mayonesa, leches, salsa de soja, pickles, snacks salados, panes, yogurt, fideos instantáneos y una lista interminable, incluyendo los productos “light”, los cuales contienen azúcares ultraprocesados.

¿POR QUÉ SENTIMOS QUE LO NECESITAMOS?

Se ha comprobado científicamente que el azúcar activa las mismas vías cerebrales de recompensa que las drogas adictivas. La preocupante adicción a dicho producto se debe a la repetida liberación de opioides endógenos y dopamina tras su consumo. Una vez que el dulce llega a nuestras papilas gustativas, éstas envían una señal al encéfalo que derrama dopamina; sentimos placer, saciedad química, tranquilidad y calma, y aunque son sensaciones efímeras, queremos cada vez más.

El circuito de recompensa es excitado incluso antes de la ingesta, solo mirando el objeto de deseo. El consumo frecuente lleva a una desensibilización del cerebro frente a tanta dopamina, y repetimos su ingesta en cantidades y frecuencia crecientes. Así el azúcar provoca antojos, consumo compulsivo y síntomas de abstinencia. Sin embargo, está disponible en cantidades absurdas y somos socialmente alentados a consumirlo.

El intenso consumo y la creciente adicción tanto en adultos como en niños es un factor realmente preocupante. A su vez,  lo estamos consumiendo en forma de jarabe de maíz alto en fructosa (HFCS). Esta forma de azúcar altamente procesada es más barata de producir, pero un 20 por ciento más dulce que el azúcar de mesa común, por lo que muchos fabricantes de alimentos y bebidas decidieron usarla en sus productos. El HFCS se encuentra en casi todos los tipos de alimentos procesados y bebidas en la actualidad.

La mala noticia es que nuestro cuerpo no fue diseñado para consumir cantidades excesivas de azúcar.

ALGUNOS EFECTOS DEL CONSUMO EXCESIVO DE AZÚCAR EN NUESTRA SALUD:

– Causa disfunción metabólica: aumento de peso, obesidad abdominal, disminución de HDL y aumento de los niveles de colesterol LDL. Aumento de azúcar en la sangre, aumento de triglicéridos y presión arterial alta.

– No solo no aporta energía, sino que la roba. Fuerza al páncreas a producir insulina, que a la larga puede generar resistencia (su estadio final se llama diabetes) y sobrecarga y daña al hígado obligándolo a almacenar glucosa que se transformará en grasa.

– Genera alteraciones en la microbiota. Además de los trastornos digestivos puede causar trastornos hormonales —como el hipotiroidismo—, alergias, entre muchos otros signos y síntomas.

–  Aumenta los niveles de ácido úrico, los cuales son un factor de riesgo para enfermedades cardíacas y renales.

– Estresa y daña órganos vitales.

– Trastornos en niveles de glicemia: agotamiento, irritabilidad, somnolencia y temblores.

– Crea habituación y dependencia, generando apetito e imperiosa necesidad de comer dulces, tomar café o fumar.

– Genera problemas en el desarrollo cognitivo como falta de memoria, deficiencia en la claridad mental, e incluso Alzheimer, patología también llamada diabetes tipo 3.

– Baja los niveles de testosterona en hombres, pudiendo determinar trastornos sexuales y reproductivos.

– Infertilidad y síndrome premenstrual con tensión mamaria, trastornos del humor y distensión abdominal en mujeres.

– Incremento en el nivel de inflamación sistémico, es decir, de todo el organismo.

– Favorece la agregación plaquetaria y acelera el estrés oxidativo que lleva al daño celular.

– Puede desencadenar patologías odontológicas, problemas cardiovasculares, envejecimiento prematuro, artritis, migrañas, ansiedad, hiperactividad, disminución de la concentración, depresión, trastornos del humor y otras patologías de índole neuro psiquiátricas.

HACIA UNA MEJOR CALIDAD DE VIDA

Desterrar el azúcar de nuestro día a día es un gran paso hacia un mayor bienestar. Afortunadamente, existen diversos productos por los cuales sustituirlo y experimentar el cambio de manera sencilla.

Nuestras recomendaciones más saludables son:

– Miel 100% pura
– Stevia en hojas
– Azúcar de coco
– Azúcar mascabo

¡Por más consciencia a la hora de alimentarnos!